Hace ya algún tiempo, le tenía puestos los ojos a una extraña muy atractiva que, solía deambular por los pasillos de mi alma máter.
La jovencita provocaba un no se que muy extraño en mi, de cabello corto, ojos verdes olivo, estatura promedio, rostro coquetamente frío, despiadado caminar con elegancia y cierto toque sensual.
Solo alcanzábamos a cruzar miradas para que después cada uno se perdiera por los lados opuestos del pasillo,hasta un próximo encuentro.
Hace unos días, estaba pegando unos afiches que anunciaban un dichoso casting, para un programa piloto que vamos a producir.
Algo dentro de mi, me decía que ella, precisamente ella iba a ir al casting, comunmente lo llaman "palpito" , yo por simple inspección lo deduje.
A la mañana siguiente, cuando el reloj marcaba las once con cinco minutos y cuarenta segundos, precisamente entro ¡ella! por esa puerta de espeluznante color tomate, que calcina las pupilas.
La mire, me miro, nos miramos, y dije: "Vienes al casting"-----"Sí" dijo, con una sonrisa, que instintivamente provocó una risa en mi.
Me di la vuelta para anotar sus datos, y ahí fue cuando dentro de mi solté una cargajada macabra, al ver que mi instinto no me engaño y ella estaba ahí.
"Tu nombre"---dije.
"Laura"-----respondió.
Laura, era su nombre, bonito nombre pensé, cada vez mas mis pupilas se dilataban, ante semejante belleza de nombre derivado del latín.
Mi comprañero, procedió a realizar el dicho casting, y... ¡ahí! justamente en ese preciso instante fue cuando se me reventó la nube, en la que estaba soñando y babeando.
Como detesto ese momento, en el que se me fue la sonrisa de chancho hornado.
Solo bastaron tres preguntas, ¡tres! putas simples preguntas, para comprobar la teoría de que:
"Nada es lo que Aparenta".
La pobre cayo en caída libre, mientras la sonrisa se me desdibujaba por un tenue tinte amargo en el rostro.
Y la cosa es qué, ella no resulto ser lo que (a grosso modo) predicaba, así de simple.
Esta vez, la carencia de sentido común, se disfrazo muy bien, de envoltura fina.
Resulto ser del tipo de chicas, que se ven bien de lejos, sin conocerlas.
Voilà